La quinoa/quinua planta sagrada conocida como “Cereal Madre” en quechua fue durante siglos el alimento básico de los incas hasta que la llegada de los españoles la llevo al ostracismo en beneficio de otros cultivos como el maíz o la patata. En realidad no es propiamente un cereal si no una planta de hojas anchas pertenecientes a la misma familia que la remolacha, las espinacas y las acelgas de la que se aprovechan tanto las hojas - cocinadas o como verdura fresca – como sus semillas. Y tanto aquellas semillas como sus semillas contienen vitaminas, minerales, fitoquimicos, aminoácidos y ácidos grasos no saturados además de ser ricas en fibra. Con la impagable ventaja de que al no tener gluten puede ser ingerida incluso por los celiacos y los bebés en forma de papilla.
En 1975 un grupo de investigadores de la Academia de Ciencias de Estados Unidos afirmó que la quinoa es “uno de los mejores alimentos de origen vegetal para el consumo humano” y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) que "posee el balance de proteínas y nutrientes más cercano a lo que sería el ideal de alimentación de un ser humano”. Todo lo cual llevo a la NASA a integrarla en la dieta de los astronautas, especialmente durante los vuelos de larga duración.